Una de las grandes paradojas de la vida es la relatividad y la forma que tienen las cosas de expresarse a través de contradicciones, de “opuestos“, que a veces nos hacen decir: “Bueno, palos porque remo, y palos porque no remo“.

Y es que la vida es tan simple o tan compleja como la querramos ver, o como estemos dispuestos a interpretarla, por eso he querido compartir contigo, sea cual sea tu edad, tu profesión, sexo o tus aspiraciones en la vida, estas “correlaciones” que no te permiten lograr tus metas, dar esos pasos haciaadelante con los que tanto sueñas:

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1. Eres demasiado Pesimista / Eres Demasiado Optimista

El pesimista es quien único se alegra cuando sus esperanzas no se cumplen, y aunque no hay dudas de que ciertas cuircunstancias de la vida nos obligan a “esperar lo mejor, pero prepararnos para lo peor“, el pesimismo no ayuda a materializar tus objetivos. Algunos se la pasan quejándose, de todos y por todo. No se cansan de preguntarse: ¿Por qué yo, por qué me tocó a mí? o ¿Por qué no yo, por qué no se me dió a mí es aoportunidad? En vez de quejarte, sentir lástima de tí mismo, y olvidar que en ciertos momentos de la vida todos pasamos por momentos muy difíciles, lo que debes hacer es añadir cada vez más cambios positivos en tu vida, y proyectar mejores escenarios que puedas alcanzar con esfuerzo y dedicación.

El demasiado optimista, por su parte, cae con frecuencia en la utopía, se traza metas que no puede cumplir y se deja tomar por sorpresa cuando se enfrenta a escenarios -que todo el mundo veía venir- menos él o ella. Ser optimista es un ingrediente fundamental para el éxito, ser un poco alocado e irracional ha llevado a más de uno a la gloria, pero siempre hay que mantener una cuota de cordura, de “poner los pies en la tierra” como decían los abuelitos. Es cierto que somos los arquitectos de nuestro propio destino, pero no por eso podemos construir en el pantano sin haberlo antes secado, o colocado suficientes cimientos.




2. Eres un holgazán, un vago / Eres hiperkinético y “workaholic”

La pereza, sea que la reconozcamos o no, es el principal factor interno (o sea que de nosotros depende) que nos retrasa en nuestra misión en la vida. Quien quiere llegar a la cima de la montaña, pues tiene que escalar… y que eso es duro, exige trabajo, esfuerzo, dedicación y determinación, pues que no le quepa dudas a nadie. Estructura tus grandes metas en pequeños pasos, pequeñas fortalezas a tomar, pequeñas victorias… y a por ellas. ¡Ahora!

Pero también tiene su lado opuesto, que se manifiesta en aquellos que ponen tanto empeño, se esfuerzan tanto, que o bien se desgastan y pierden las fuerzas, o la salud, o la familia… o las tres cosas al mismo tiempo. Claro que hay que trabajar duro, pero cuando una linterna comienza a menguar el haz de luz que proyecta, lo más razonable no es esperar a quedarnos en total oscuridad, sino hacer un alto y recargar las baterías. Por otra parte, el éxito es un fenómeno complejo, que requiere que nos sintamos bien no sólo con lo que hacemos, sino también con nuestro yo interior y el entorno cercano: no olvides a la familia, a los amigos, y sobre todo: NUNCA, NUNCA olvides consentirte un poco a tí mismo.

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3. No Confías en tí mismo / Sobrevaloras tus capacidades y habilidades

Si tú no confías en tí mismo, ¿por qué los demás habrían de hacerlo? La carencia de una adecuada auto estima está presente casi en el 100% de los fracasos personales. Esta señora es bien caprichosa y necesita que la cultivemos, comenzando por identificar nuestros puntos débiles y trabajando arduamente sobre ellos. Si el dominio del idioma es lo que te hace sentir inseguro, pues ir al gimnasio no te va a resolver el problema, pero un curso de perfeccionamiento, o contratar a un instructor particular (incluso la autosuperación por Internet) sí pueden hacerlo. Y recuerda, la falta de confianza en sí mismo se nota mucho por los demás, no importa cuanto quieras esconderla.

Sin embargo, la confianza en uno mismo debe partir de una adecuada y muy realista evaluación de nuestras capacidades y habilidades. Si me pides que aprenda chino en tres meses porque de eso depende un salto en mi carrera, lo más posible es que acepte el reto; pero si me invitas a ganar un concurso de baile recibirás un rotundo no (por mucho $$$ que me ofrezcas)… mi esposa lleva más de dos décadas intentando que me desprenda de uno de mis dos pies izquierdos y aún no lo logra. Primero, evalúate sin crueldad ni autoglagelaciones, pero de una manera muy realista. Luego, actúa. Y es muy cierto que a andar se aprende andando, pero si no sabes en lo absoluto nada, no saltes del barco en medio del océano.




4. Te falta Pasión / La Pasión Nubla tus Sentidos

Ajá… aquí vamos de nuevo. Sin pasión no se logra nada grande en la vida, e incluso hasta las cosas pequeñas, sin cierta dosis de pasión, no pasan de ser banales momentos de nuestra existencia. La pasión no es la gasolina (ese símil corresponde al esfuerzo y la dedicación), pero es el aceite que lubrica todo el engranaje, y muchas veces, es el sorbo de agua que nos da fuerzas para correr la última yarda. Si se trata de trabajo, pues haz lo que tengas que hacer para vivir o sobrevivir, pero si se trata de proyectos, involúcrate sólo en lo que de verdad te apasione.

Pero la pasión tiene, como todo, un lado negativo. Cuando sobrepasa ciertos límites y se convierte en excesiva, puede nublarnos los sentidos, la capacidad de ver que casi siempre hay más de un camino para llegar al mismo lugar, para evaluar diferentes alternativas y los diversos ritmos que se van sucediendo en cada paso del proceso. Un automóvil que viaja de un punto distante a otro, jamás puede mantener una velocidad constante: siempre tendrá un obstáculo en el terreno, un semáforo, una intersección… y muchas cosas más. No permitas que la pasión cierre tus entendederas: mira y observa, escucha y analiza, desarrolla tus sentidos, entrénalos, para que utilicen la pasión como impulso, pero no como venda.

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5. Te rindes demasiado pronto / No sabes cuándo dejarlo

Soy de los que emplea con frecuencia la expresión “Nuca te Rindas” y creo firmemente en eso. Nunca te rindas de luchar por la vida, por lo que crees justo, por el futuro que proyectas para tí y para tu familia. La vida es una carrera de resistencia, no de velocidad, pero el mayor porcentaje de quienes abandonan un maratón, lo hacen en el último 10%, cuando están a punto de llegar. Y lo mismo pasa en los negocios. La persistencia y decisión son como el arroz y los frijoles, para un arroz con frijoles.

No obstante, no claudicar nunca en la batalla de la vida, no significa que hay proyectos que más vale la pena dejar que continuar arando en el mar. Hay negocios que no nos conducirán a ninguna parte, igual que hay relaciones tóxicas donde la única “menos mala” solución es el divorcio. Este último binomio es quizás el más difícil de todos los que hemos venido expresando arriba, pero si preguntas a los triunfadores, TODOS han tenido que sacrificar algo, que abandonar una posición, que ceder una fortaleza, que perder una batalla… para ganar la contienda de la vida

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Es difícil. Claro que sí. Es agobiante y a veces se torna muy molesto lidiar con estas contradicciones. Claro que sí. Nunca vamos a lograr el balance perfecto entre ambos lados de estos binomios. Pues clarísimo también… Pero que TÚ PUEDES, es más claro aún. Sigue intentando.

Dr. Manuel Tejeda

Dr. Manuel Tejeda

Consultor especializado en Pequeños Negocios. Diseñador Web, Experto en SEO y Mercado Hispano, que usa WordPress y Marketing Online para ayudar a cambiar el mundo. Director de NEO Citizens Consulting.

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